• Elisa Valenzuela

El jardín de los caminos que se bifurcan (o sobre las vocaciones)


Quiero compartir con ustedes una entrada de mi blog: entre dos tierras, que escribí en abril del 2015, ahora ya me encuentro del otro lado del río, elegí un camino y hasta el día de hoy me siento satisfecha con la decisión que tomé.

Lo hago porque el tema de las elecciones de vida y las vocaciones nunca termina, siempre habrá un camino que decidir tomar y a veces la perspectiva de otro puede darnos un poco de luz.

Espero que llegue a quien tenga que llegar y les sea de utilidad. Acá va:


Yo siempre navego entre varios mundos... algunos geográficos, otros mentales y uno que otro vocacional. Desde que tengo memoria, he sido una de esas personas a las que les gusta de todo un poco; me cuesta siempre decir cuál es mi música favorita o mi comida predilecta, porque me gustan muchas. He sido llamada hipócrita o indecisa, cuando en realidad no creo que sea una cuestión de decisión u honestidad, simplemente, disfruto hacer, estudiar, leer, escuchar y comer muchas cosas. Ni qué decir sobre mis grupos de amigos, habrá en el mundo pocos grupos de personas tan eclécticos como los míos. He pasado por muchas fases en mi vida, mi cabello ha visto todas las formas y colores, mi guardarropa ha alojado muchos estilos a lo largo del tiempo.

No me cuesta definirme, simplemente soy alguien a quien no le gustan las definiciones. En un mundo que siempre busca encasillarnos, esto puede ser difícil, pero también enriquecedor. Si embargo, no estoy excenta de complicaciones. Ayer mientras platicaba con unas amigas, nos dimos cuenta de que uno de los caminos más difíciles de elegir es la vocación, lo sé porque lo he vivido en carne propia y porque me dedico a dar orientación vocacional. No saben cuanto hubiera deseado tener en mi vida, durante mi adolescencia, o talvez desde la infancia, a alguien que me hubiera dicho que esas cosas que disfrutas hacer más en la vida desde que eres niño, son las cosas que hay que tomar en cuenta para elegir un camino profesional.

A menudo me encuentro entre mis alumnos a alguno que otro que me recuerdan a mí misma en esas épocas confusas, nunca falta el niño que tiene muchos gustos y talentos y entonces surge la pregunta eterna ¿Cómo sé que lo que elija es lo correcto? La respuesta siempre: no lo podemos saber... Así de fuerte es la realidad, no lo sabremos hasta que lo hagamos, y entonces no quedará más que andar o desandar el camino. Todo es aprendizaje.

El mundo no tiene mucho lugar para personas "multitalento" , toda la vida educativa se encamina a que elijas un camino y te quedes en él, y si resulta que tal vez no te llena lo suficiente, entonces te etiquetan como un fracasado o indeciso. ¿Por qué no podemos hacer varias cosas para sentirnos bien con nosotros mismos?

Yo elegí psicología, en parte por mi constante curiosidad por develar los misterios de la mente humana, pero también y creo que esta fue la razón más fuerte, porque en su momento me pareció una carrera versátil, con la que se podía intervenir en muchos ámbitos. Amo mi carrera, no piensen lo contrario, pero en el transcurso de mi vida profesional me di cuenta que también me apasiona dar clases, hablar en público, escribir, dibujar, diseñar, crear y pintar.

No es que no lo haya sabido antes, de hecho siempre lo supe, mi infancia transcurrió entre juegos de rol en los que era una diseñadora de modas, la editora de una revista de decoración, una decoradora de interiores, escritora, directora de un orfanato y pintora.

Con el paso del tiempo, fui internalizando expectativas ajenas, algunas que todavía no sé bien de dónde vinieron, otras construidas por mí y algunas otras tatuadas por mi historia familiar. Al final me inventé una historia, que creí que iba mejor conmigo y decidí comprarla.

Hoy me encuentro en una encrucijada, en la que se asoma a mi futuro una nueva promesa de recomenzar y revivir mis viejas pasiones, no es que ya no quiera ser psicóloga, o animadora sociocultural, ni profesora; simplemente quisiera encontrar la manera de poder hacer todo sin renunciar a algún otro aspecto de mi personalidad y de mi vida.

Pero ¿cómo hacer? En un mundo profesional donde hacer muchas cosas de áreas diferentes es un tache en tu currículum, en un mundo capitalista en el que para ser exitoso hay que tener mil títulos, pero del mismo ámbito y acumular años y años de experiencia en las mismas tareas, ¿hay lugar para hacer lo que uno se le de la gana? No sé bien la respuesta...

Suena confuso y poco prometedor, y quien me lea y encima esté pasando por esta etapa de toma de decisiones, pensará que estas palabras más bien suenan desmotivantes, pero creo que no lo son.

Si están al principio del camino asegúrense de elegir en base a sus más grandes pasiones y no al mercado laboral o las expectativas de los demás, eso no garantizará que se queden con esa decisión por el resto de su vida, es más, es muy probable que no sea así, porque la vida no es lineal, tampoco simple, y ahí está lo bueno... Habrá muchos giros inesperados, nuevas experiencias, nuevas personas, que los llevarán por rumbos inesperados, lo cual es maravilloso y positivo. Si no aprendemos no evolucionamos, y para aprender hay que vivir.

Si están como yo, a medio camino, en el jardín de los caminos que se bifurcan, creo que lo más sabio es hacer como si acabáramos de empezar, pero llevando con nosotros todo ese equipaje de virtudes y habilidades que hemos desarrollado en el trayecto. No es fácil darle la vuelta a la página. Yo no quiero darle la vuelta a la página, sólo quiero agregarle líneas y párrafos a lo que ya está escrito.


20 vistas
Aliada LGBTTTIQA+
 Body acceptance
haes (salud en todas las tallas) 

© 2019 by Elisa Valenzuela Life coach

Fotos: Dulce Valenzuela