• Elisa Valenzuela

Señales de que debes cambiar de trabajo y cómo dar el salto

Actualizado: 29 ene 2021



Aprendí en el camino , de diferentes fuentes, que uno no puede hacer siempre lo que quiere, que el trabajo implica sacrificios, que si quieres ser alguien en la vida tienes que sudar y sufrir, que si estamos pasándola mal es porque algo tenemos que aprender... la lista es interminable...

Esas creencias me tuvieron atrapada por mucho tiempo en un trabajo que si bien no odiaba por completo, tampoco me llenaba totalmente, sentía un hueco constante, que llenaba diciéndome que así es la vida, que si quiero tener estabilidad hay un precio a pagar y si no hago lo que amo, debía aprender a amar lo que hago.

Pasaron así cinco años de estrés, vacíos, relaciones laborales tóxicas y desgastes emocionales, todo para poder tener la "tranquilidad" de un cheque a fin de mes, que me parecía casi imposible obtener haciendo otra cosa, cualquier cosa, en cualquier otro lugar.

Yo aprendí a la mala: después de años de malos humores, migrañas y alergias, cansancio crónico y desmotivación, tuve que decidir prácticamente obligada por las circunstancias a buscar hacerme camino por otra parte.

Los años de sufrimiento, dedicación y victimización, al final no importaron ni fueron suficientemente reconocidos y yo me quedé insatisfecha, enferma y deprimida, por haber tomado una decisión años atrás basada en mis falsas creencias de la vida y el trabajo.

Eso tiene ya un tiempo y ahora puedo decir que me encuentro feliz y realizada con el giro que di a mi carrera y estilo de vida, no puedo decir que volver a comenzar ha sido fácil, pero ciertamente me ha traído muchas más satisfacciones que las que creí que me traía la estabilidad económica.

No me malentiendan, no quiere decir que ahora soy feliz pero sin dinero, no: ahora soy feliz y por eso fluye más fácilmente la abundancia.

Igual hoy no me interesa hablar tanto sobre el dinero, aunque es una consecuencia importantísima de nuestro trabajo, a veces nos olvidamos que es sólo un aspecto y al olvidarlo provocamos toda esta avalancha de decisiones que nos arrinconan.

Me hubiera gustado mucho en su momento que alguien me dijera que si en mi vida laboral se presentan estas señales, es porque el universo me está pidiendo a gritos que cambie de rumbo:

  1. Esperas las vacaciones y los días festivos como a un oasis en el desierto después de tres días sin tomar agua. Tus planes para organizar tu vida, darte un tiempo, salir con amigos , etc. están supeditados a las vacaciones, porque en los días normales de trabajo no encuentras energía, tiempo o ganas para pasarla bien. NO ES NORMAL y no está bien creer que así es la vida laboral. El equilibrio entre la vida la personal y el trabajo es necesario y posible y si crees que no, has vivido engañado toda tu vida.

2. Hay más contras que pros en tu lista, pero los justificas y compensas diciendo: “bueno, pero tengo un sueldo fijo” o “unas cosas por otras”. No es necesario negociar con nuestra felicidad, puedes tener todo lo que quieres, un sueldo fijo y satisfacción personal; buen ambiente de trabajo y reconocimiento; horas flexibles y pago justo. El pensamiento de: “es que la cosa está difícil, no voy a encontrar nada más” es eso, un pensamiento que está en tu cabeza y que está limitando las posibilidades y oportunidades en tu vida.

3. La mayor parte del tiempo estás “demasiado cansado” para salir, cambiar de rutina, hacer otros planes, tomar decisiones… No es normal que un trabajo te agote a ese punto, si lo sientes así probablemente sea porque la distribución de tareas no es equitativa y eso no es parte normal de las condiciones laborales de una empresa o una institución. Otra causa puede ser el desgaste emocional que conlleva no estar haciendo algo que te satisface o llena por completo y no, NO ES NORMAL ni sano que creas que no es posible encontrar en la vida algo que te haga sentir pleno al 100%. Esto no sucede porque todo fuera es perfecto, pero cuando encuentras tu llamado y lo que en verdad hace tu corazón llenarse de júbilo, aunque haya dificultades, ese cansancio emocional no existe.

4. No te sientes reconocido. Es importante para todo ser humano sentirse reconocido por sus logros, pero además es obligación de toda empresa y patrón el mantener a sus empleados motivados y el reconocimiento es parte importante de esa motivación. Cuando no nos sentimos reconocidos por nuestros logros los niveles de estrés aumentan y nuestra autoestima se ve afectada.

5. Tus tareas personales o del hogar te agobian y te queda poco tiempo y energía para llevarlas a cabo. De nuevo, no es normal que el trabajo abarque seis de las 8 rebanadas de la pizza de tu vida.

6. El ambiente general es de chismes y competencia desleal. Si logras salirte del círculo tóxico y vicioso (lo cual es sumamente difícil, a menos que seas un monje tibetano o la madre Teresa de Calcuta), de todas maneras la energía de este tipo de lugares es contaminante y te alcanzará de alguna manera, ya sea con estrés, enfermedades físicas o cansancio emocional.

7. Cumplir con tu trabajo implica dejar a un lado otras prioridades en tu vida. Con frecuencia estás demasiado cansado como para salir a pasear con la familia; tu estrés afecta tu ambiente familiar y en ocasiones observas que no te es posible separarte emocional y mentalmente del ambiente laboral aunque estés de vacaciones o tengas una tarde libre.

8. A veces te sorprendes soñando despierto con otra vida que implicaría tener otro tipo de trabajo o más de una vez has decidido que te vas a ir de ese lugar y has comenzado a buscar entre tus conocidos o en las bolsas de trabajo.


¿Por qué estos son signos de que no estoy en el trabajo indicado?

Primero que nada porque todos estos son síntomas de insatisfacción y no me cansaré de decirlo esta vez : NO ES NORMAL creer que pasarla mal es parte natural de la vida.

Segundo: porque la angustia, el cansancio emocional, el estrés crónico, la desmotivación, etc. conducen a estados emocionales poco sanos como la depresión, causan enfermedades y no son consecuencias naturales de “trabajar”.

Tercero: porque una persona que se siente plena con su vida no tiene por qué experimentar estos estado extremos y desgastantes. No te engañes, no es así, si te sientes mal es una señal clarísima que te está mandando tu cuerpo de que la cosa no va por ahí, aprende a escuchar tu voz interior, esa que nos han callado a punta de creencias falsas para seguir siendo esclavos de un sistema económico al que lo que menos le importa es nuestra verdadera felicidad.

Esta insatisfacción que sientes en este ámbito de tu vida puede ser por tres razones: 1) te gusta lo que haces pero el ambiente laboral y la estructura de la empresa te impide fluir adecuadamente y te imposibilita. 2) no te gusta lo que haces y aunque el ambiente y las condiciones son adecuadas, no te llenan. 3) no te gusta lo que haces y el ambiente y condiciones no son favorables.

Sea cual sea el motivo la solución es la misma: ¡CAMBIA DE TRABAJO!

¿Cómo dar el salto?

Así, dalo. ¿Qué fácil , no?... ya sé, me debes estar odiando, “no es tan fácil”, “si fuera tan fácil ya lo hubiera hecho”. Pues sí, es tan fácil, una vez que te decidas a cambiar tus creencias, una vez que te des cuenta de que puedes ser completamente feliz en todas las áreas de tu vida, que te mereces un trabajo en el que te sientas satisfecho, que sí existen ahí afuera condiciones laborales óptimas y que el trabajo ideal para ti te está esperando, que puedes tenerlo todo: dinero, placer, satisfacción personal, reconocimiento… Una vez que dejes el miedo a no conseguir nada más y la idea fatal de que venimos a esta vida a sufrir y aprender lecciones a partir del sufrimiento, cuando el traje de víctima te estorbe y te des cuenta de que tú tienes el poder sobre lo que quieres de tu vida, entonces podrás dar el salto.


¿Por dónde comenzar?

  1. Cuestiona tus creencias, no todo lo que piensas es verdad, pero peligrosamente es lo que de alguna manera se manifiesta en nuestra realidad. Cada vez que te llegue un pensamiento limitante pregúntate: ¿es esto verdad?, ¿es absolutamente cierto? ¿qué emociones y sentimientos te despierta el pensar esto? ¿en quién te conviertes cuando piensas esto? ¿Qué consecuencias ha tenido en tu vida este pensamiento? Y entonces inviértelo por el contrario, por ejemplo: si piensas “no voy a encontrar ningún buen trabajo” la inversión sería: “es posible encontrar un buen trabajo”, conviértelo en una afirmación y repítelo hasta el cansancio, hasta que se convierta en parte de tu realidad .

*(para más información sobre esta técnica visita: http://thework.com/sites/thework/espanol/)