• Elisa Valenzuela

Limpia tu espacio, limpia tu vida *(incluye video)*



Hace un momento estaba destapando mi regadera del sarro que se acumula, cuando de pronto me vino Louise Hay a la cabeza, lo primero que pensé fue que era un pensamiento que no tenía relación alguna con mi actividad. Claro que la señora Hay ha estado en mi cabeza estos días, a raíz de la noticia de su partida, pero pensando más profundamente recordé algo que le he leído y escuchado en sus varios libros y entrevistas: un paso muy importante para comenzar a manifestar orden en tu vida, es comenzar por dar esas condiciones a tu casa.

Nuestra casa es el refugio a donde llegamos todos los días a descansar, donde hacemos muchos de nuestros alimentos, donde compartimos momentos íntimos y cálidos, por lo que el llegar a un hogar ordenado, limpio y en armonía, es muy importante, ya que nos permite sentirnos inspirados, agradecidos con lo que tenemos y en un ambiente que propicie la relajación y la tranquilidad.

Estas semanas ha estado rondando ese tema por mi cabeza: el orden y la simplicidad de los espacios, nos permiten tener orden y simplicidad en nuestras cabezas y por lo tanto, en nuestras vidas.

Hace unos años, una amiga se mudó de estado y decidió junto con su pareja que no iban a llevar casi nada de lo que tenían aquí: muebles, platos, libros, etc… querían comenzar una nueva vida de cero y además el traslado era complejo y costoso. Recuerdo que me dijo que había sido un genial ejercicio para el desapego, el tener que priorizar los objetos de la historia de su vida en una sola maleta. En ese tiempo me preguntaba si yo sería capaz de hacer semejante proeza, nos programan para pensar que somos lo que tenemos y que parte de nuestra identidad se encuentra en los objetos que acumulamos.


Unos años más tarde, encontré un departamento en renta que tenía mucho mejores condiciones (en todos los sentidos) que en el que vivía, solamente que la distribución era distinta, lo cual me obligaba a tener que deshacerme de un poco menos de la mitad de mis actuales posesiones. Mi antiguo departamento era muy lindo, pero estaba lleno de cosas, libros, muebles, adornos, ropa, trastes, trapos, aparatos… como mi cabeza y emociones por ese tiempo, atiborrado. Me quedaban pocas ganas de limpiar a profundidad y aunque mantenía cierto orden por fuera, los cajones y estantes estaban llenos de desorden, así como yo en mi proceso personal: diciendo que todo estaba bien, pero derrumbándome y derramándome por dentro.

El proceso de liberarme de objetos fue una experiencia liberadora. Comencé por deshacerme de los libros y más libros que eran testigos de mi “inteligencia” (cosa que jamás hubiera pensado hacer”), luego me deshice de ropa que tenía años sin usar; regalé muebles que hacían pocas funciones y también me deshice de adornos, muchos adornos…

El resultado fue un nuevo departamento mucho más simple, limpio y sencillo, un poco como comenzaba a ser mi cabeza y mi vida en esa nueva etapa. No sé si fue primero el huevo o la gallina, pero tampoco creo que sea relevante, si te llevan al resultado deseado. El aprender a ser más simple y ordenado, se ve reflejado de muchas formas en nuestra vida, aquí les dejo algunas reflexiones sobre su importancia y beneficios:

  • Cuando ordenamos, nos obligamos a priorizar las cosas a las que les damos valor e importancia a nuestra vida, además de que nos sirve para acostumbramos a llevar ese mismo proceso mental con nuestros pensamientos, emociones, ideas, etc…

  • Funciona como una meditación activa, en la que al ordenar el caos de fuera, ordenamos el caos de dentro.

  • El vivir y trabajar en espacios simples, limpios y ordenados, nos permiten tener más orden en las actividades que llevamos a cabo, mayor claridad de pensamiento y más productividad.

  • El orden y la simpleza ahorran tiempo y esfuerzo, que podemos usar para hacer más actividades recreativas o espirituales.

  • Cuando estamos en un ambiente agradable para los ojos, nos sentimos más motivados e inspirados.


  • El vivir en un espacio que procuramos tener lindo, limpio y armónico, es un mensaje de que también es importante procurar nuestro interior. Es una manera de auto cuidado, forma parte de nuestra vida y de quien somos.

  • En espacios despejados, con luz y orden, el cerebro funciona mucho mejor.

  • El habitar espacios ordenados disminuye considerablemente los niveles de estrés.

  • El aprender a consumir de forma consciente y priorizar nuestras posesiones, nos permite ser amigables con el planeta y olvidarnos de caer en la trampa capitalista de definir nuestra identidad por lo que poseemos, lo que se traduce en mayor estabilidad emocional y sensación de control sobre nuestra vida.

  • Permitimos que otras personas disfruten de las cosas que alguna vez nos fueron útiles y ayudamos a crear ciclos de consumo saludables.


Espero que estas reflexionen te motiven para comenzar a ver qué tienes en tu casa que ya no usas y a simplificar y embellecer tus espacios.

Si no lo has usado por un año seguramente no lo vas a usar. Puedes entonces analizar si ese objeto se tira, se regala o se vende… Puedes hacer ventas de garaje o vender en línea algunas cosas, también está siempre la opción de donar para la caridad o a amigos que sabemos que tienen alguna necesidad.

La generosidad nos conecta con otros y aumenta nuestra capacidad de compasión, haciéndonos sentir parte del mundo y satisfechos con nuestras acciones.

¿Necesitas más razones?

Vamos a despejar nuestros espacios para hacernos más fácil la vida y menos atiborrada la mente.

Te dejo este video, para que te motives a comenzar la aventura:

"la obra maestra de una vida simple" (Ted Talk , con subtítulos el español, revisa la configuración del video, si no los puedes ver)

https://www.youtube.com/watch?v=8zj8HJntlP4


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© 2019 by Elisa Valenzuela Life coach

Fotos: Dulce Valenzuela