• Elisa Valenzuela

Toma mejores decisiones (ejercicios prácticos)


Todo el tiempo estamos tomando decisiones en el curso de nuestra vida, algunas veces no nos hacemos conscientes de esto, sin embargo, así es.


Existen diferentes tipos de decisiones y por lo tanto, distintas formas de tomarlas. Día a día nos enfrentamos con situaciones triviales como ¿qué ropa usar?, ¿qué sabor de helado elegir?, ¿caminar o ir en autobús? Y con otras situaciones más significativas como ¿qué profesión u oficio elegir?, ¿con quién casarnos?, ¿cómo cuidar de nuestra salud?, etc.


Puede parecer que según el tipo de decisión que hemos de tomar, será el grado de esfuerzo y consciencia que ponemos ante la situación, sin embargo, puede ocurrir que hasta el asunto más trivial afecte considerablemente nuestra vida; por ejemplo: si decido comer un helado de fresas, sabiendo que soy alérgica o si decido caminar un trayecto largo sin acceso a agua en un día caluroso de verano…


Por el contrario, es fácil asumir que para las grandes decisiones como con quién me voy a casar, vamos a invertir una gran cantidad de tiempo y esfuerzo, para asegurarnos de que hagamos lo que más nos convenga. Tristemente, con frecuencia esto no sucede; dejamos que “la vida”, “las circunstancias” o “los otros” tomen las riendas de nuestras vidas, casi siempre porque sentimos que no tenemos el control o nos sentimos víctimas del contexto o de los demás.


Debemos recordar que somos nosotras quienes tenemos el control de nuestras vidas y por lo tanto, la responsabilidad de nuestras decisiones no recae sobre nadie más.

Si elijo que alguien más decida sobre mí, igual estoy decidiendo, decido ceder el control de mi vida y convertirme en una víctima o una espectadora. Si bien es cierto que hay situaciones en nuestros caminos en los que no todo lo que suceda está en nuestras manos, siempre tenemos el poder de elegir qué hacer dentro de esa realidad.


¿Cómo podemos saber si las decisiones que tomamos son las mejores? – No hay manera de saberlo más que tomándolas, hasta que esté viviendo el resultado o la consecuencia, sabré a ciencia cierta si eso fue lo mejor para mí. Por suerte, no existe el fracaso, sólo los aprendizajes que me permiten en un futuro tomar mejores decisiones o ir por otros caminos, donde me sea posible encontrar mi realización personal.


La buena noticia es que sí existen maneras de asegurarnos de aumentar las probabilidades de éxito en lo que emprendemos.


Algunos aspectos importantes a tomar en cuentas cuando tomamos decisiones:


1. Entender qué ámbitos de la situación están en mis manos controlar y me conciernen directamente; cuáles dependen de otras personas o del medio y realidad en el que ocurren (sobre los que yo no tengo control). No puedo decidir qué pueden pensar los demás o cómo van a reaccionar; tampoco decido si hoy va a llover o si la situación económica es cada vez más complicada, pero sí puedo decidir si lo que los otros piensen me afecta o qué voy a hacer para mejorar mis finanzas personales.


Sugerencia para reflexionar sobre los ámbitos:


Ámbito personal:

Lo que está bajo mi control y mis posibilidades.

Mis emociones, pensamientos, conductas, actitudes, reacciones y decisiones.


Ámbito del otro:

Lo que los demás pueden controlar de ellos mismos, pero yo no. Las acciones, pensamientos, sentimientos, conductas, actitudes y reacciones de los otros no están bajo mi control.


Ámbito del mundo:

Situaciones que ocurren en mi medio social y que no están directamente relacionadas conmigo, aunque me vea afectado por algunas de ellas, no están dentro de mi nivel de acción o control, por ejemplo: las guerras, las crisis económicas, la inseguridad pública.


Ámbito del universo:

Todo lo que no está en control ni mío, ni de los otros, ni del mundo. Por ejemplo terremotos, accidentes, casualidades, milagros, etc….

Todos estos ámbitos se interrelacionan e influyen en mi realidad. Así como estos ámbitos pueden afectar directamente mi vida, yo también puedo afectar y modificarlos.


Sin embargo, es importante tomar en cuenta que siempre que actúo o me relaciono con los demás y con el mundo, debo hacerlo desde mi ámbito, a partir de los aspectos sobre los que tengo control.


Algunas preguntas guía:


¿Esto que está sucediendo corresponde a mi ámbito o al de los demás?

¿Estoy queriendo tener control sobre algo que no depende de mí?

¿Cómo puedo mejorar la situación desde mi ámbito?

¿Qué acciones me corresponden?

¿Qué acciones corresponden a los demás?

¿Tengo poder para cambiar lo que otros sienten, piensan o hacen? ¿Por qué?

A partir de esta reflexión plantéate una situación que quieras trabajar o mejorar, desglósala en cada ámbito y después traza tu plan de acción desde tu ámbito.

2. Analizar el contexto de la realidad sobre la cual debo decidir, qué está sucediendo, cómo se está dando la situación, quienes están involucrados, a quiénes afecta.

3. Recursos con los que cuento para tomar la decisión: características personales y recursos externos que me ayudarán a tomar una mejor decisión, por ejemplo: mi paciencia, capacidad de análisis, mi hermana que es objetiva y me hace buenas sugerencias, papel y lápiz ara hacer una lista de pros y contras, etc…

4. Posibles consecuencias de mi decisión: Escenarios de lo que podría ocurrir si decido hacer A o B.


Una vez tomados en cuenta estos puntos, podemos proceder a llevar a cabo el proceso de toma de decisiones.


Una forma es respondiendo y reflexionando sobre estas 10 preguntas:


1. ¿Cuáles son las opciones? Descríbelas.

2. ¿Qué otra opción tienes? Siempre existe alguna otra opción. Al menos 3 opciones deberían existir en todo proceso de toma de decisiones. La tercera opción puede ser A+B o ni A, ni B.

3. ¿Cuáles son las ventajas de cada una de las opciones? Analiza cada opción por separado

4. ¿Cuáles son los inconvenientes de cada opción?

5. ¿Si escoges la “opción A” que ganarás? ¿Y si escoges la “opción B”?…

6. ¿Si escogieses la “opción A” que perderías? ¿A qué estarías renunciando?

7. ¿Qué es lo que te está impidiendo o bloqueando para tomar la decisión?

8. ¿Qué necesitas para tomar la decisión?

9. ¿Cómo te sentirías si tomases la “opción A”? Valora como te sentirías con cada una de las opciones.

10. ¿Qué te dice tu intuición? Escuchar tu intuición y tu corazón es importante, la toma de decisiones no es un proceso puramente racional.


Escribir la respuesta a cada una de las preguntas, contárselo a alguien o grabar tu voz te ayudará a realizar el análisis. Te ayudará a liberar tu mente de la maraña de argumentos, sacándolos fuera, donde te resultará más sencillo organizarlos.


Técnica de las interrogantes


Para analizar mejor el contexto y que no se nos escape nada a la hora de resolver problemas



Responde estas preguntas, una vez que lo hayas hecho, tendrás un panorama más amplio que te permita decidir de la manera más objetiva posible.


Hoja de trabajo para tomar decisiones:



Espero que estos ejercicios te sean útiles y te faciliten la toma de decisiones.


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Espero esta información te sea útil. Comparte y comenta si así fue.

Con cariño: Elisa, tu Life Coach.

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© 2019 by Elisa Valenzuela Life coach

Fotos: Dulce Valenzuela