• Elisa Valenzuela

El cambio a través de mis ojos

Actualizado: mar 7



Últimamente, se oye mucho por las calles y las redes sociales sobre coaching, existen muchos modelos de intervención que son genuinos y otros que no son más que pantallas para atraer clientes o hacer lavados de cerebro.

En este mundo lleno de opciones e información, es importante saber exactamente qué es lo que necesitamos y cuál es la mejor opción para nosotros.

Esta primera ocasión, quiero aprovechar para explicarte un poco sobre qué es el coaching, pero desde mi experiencia personal, no como coach, sino como coachee.

Debo comenzar por contarte que mi primera profesión es la de psicóloga, con un máster en animación sociocultural y educación social. Como profesionista ejercí casi la mayor parte de mi tiempo desde que me gradué en el ámbito de la educación y poco sabía sobre otro tipo de procesos de intervención , aparte de la terapia.

He vivido en una eterna búsqueda de mi misma y de los demás, siempre tratando de entenderme y entender al otro, me alimento de las relaciones humanas y de la creatividad. Esa búsqueda me llevó hace casi diez años a incursionar en el mundo del yoga, comencé mi viaje por aguas profundas hacia el camino del auto descubrimiento. Es una jornada interminable en la que he adquirido incontables herramientas de crecimiento interno, que me han acercado cada vez más a mis perfectas imperfecciones como ser humano y a aprender a aceptarme tal cual soy. Sigo aprendiendo, descubriéndome y caminando por un sendero con subidas y bajadas.

Hubo una época en la que frecuentemente sentía un huequito en mi alma que no se podía llenar, pasé por una temporada de profunda tristeza y desinterés, en donde no me sentía satisfecha con mi trabajo ni con lo que estaba haciendo en mi vida en esos momentos. Es cierto que también habían situaciones externas, como la falta de reconocimiento en mi trabajo, conflictos interpersonales con compañeros y mucho estrés, sin embargo, me parecía que aun borrando todas esas dificultades, seguía quedando ese hueco sin llenar...

Siempre he sido una persona de múltiples talentos e intereses, esto me costó desde la adolescencia incontables batallas conmigo misma para "descifrar mi vocación". Finalmente, después de muchas noches en vela, decidí que la psicología era una buena opción, por mi interés en las personas y lo flexible de sus campos de acción. Con la creencia a cuestas de que uno debe elegir un camino y quedarse ahí por el resto de su vida, me compré el papel de psicóloga y le fui sumando características del tipo de persona que yo misma y mi realidad me pedían que fuera.

Terminé cumpliendo metas y realizando planes profesionales que en realidad no eran míos, para conseguir una "condición estable" y decidí que esa era la vida que me tocaba vivir. Qué poco me daba cuenta de que ese vacío que sentía en el alma, tenía sus raíces en la desconexión que había entre lo que hacía y el verdadero llamado o llamados (porque son muchos) de mi ser.

Bien dicen que lo que estás buscando te está buscando a ti, el universo siempre busca la forma de hacerte ver cuál es el camino correcto y como yo era muy necia y no quería dejar mi zona de comfort, me dio una patadita para que mi zona de comfort me dejara a mi: las posibilidades en mi trabajo actual se fueron reduciendo hasta dejarme contra la pared esperando a que decidiera ya no seguir más por ese camino, mientras iba redescubriendo simultáneamente viejos amores como la pintura...

En ese trayecto de decidir cambiar de rumbo, me encontré con varios posibles caminos que se abrían ante mi, pero que no me hacían cosquillas en el corazón, se me presentó la oportunidad de aplicar para un puesto de académica en una universidad de renombre, "lo que siempre había querido" y me descubrí a mi misma deseando secretamente cada noche que no me lo dieran. El día que me llegó el correo electrónico confirmando que el puesto no era para mí, fue uno de los más felices de mi vida. Entonces me di cuenta que algo andaba mal, pero no sabía qué hacer o cómo cambiar. ¿Cómo era posible vivir tantos años en una historia que no te hace feliz y darte cuenta, según yo, tan tarde?

Mi mejor amiga, fue quien me introdujo al mundo de coaching, primero con lecturas y programas de radio. Entonces comencé a reflexionar sobre la importancia de las creencias limitantes, de hacerte responsable de tus decisiones, de comprometerte contigo mismo, sabiendo qué forma parte de tu realidad y qué no, etc... Nada nuevo para mi, todas cosas que ya había escuchado en las charlas de yoga y en muchos cursos que había tomado, pero ahora con otro nombre y un explicación un poco más práctica. Al final también creo que uno no absorbe los aprendizajes del mundo exterior, hasta que está listo y la semilla sembrada ha germinado, siempre en el momento correcto.

Después de mucho pensar, caminar sin rumbo y sentirme en un callejón sin salida, me llegó un correo electrónico ofreciendo sesiones gratis de coaching, para ayudar a practicar a una estudiante a punto de graduarse de la certificación. Algo en mí tejió los hilos y decidí que si se me estaban presentando tantas cosas mandándome un mensjae claro desde hace tanto tiempo, no podía hacerme la ciega y no me venía mal un pequeño empujoncito... acepté comenzar el proceso sin tener mucha idea de qué se trataba.

Debo decirles que fueron horas decisivas, en las que pude reafirmar mi deseo interior de seguir un camino de libertad, alimentar mi vena artística, desprenderme de mis viejas creencias sobre cómo debía ser en la vida o qué cosas me deberían gustar. Descubrí la mala relación que había llevado toda mi vida con el dinero y me di cuenta de que podía ser mucho más de lo que hasta el momento había pensado que podía ser. Fue como quitar capas de una cebolla, hasta encontrar el centro y aceptar mi vulnerabilidad como algo bueno, como una semilla desnuda que contenía todo un universo de posibilidades de crearme y recrearme , una y otra vez.

¿Cómo lo hice? esa es la magia del coaching... a través de una conversación en la que mi coach me permitió reflejarme, como un espejo, para poder ver por completo mis brillos y matices.

Pude así, con confianza tomar la decisión que por tanto tiempo mi cuerpo, mis emociones, mi mente y todo lo que me conforma como ser, me estaban pidiendo a gritos hacer: soltar lo que ya no me era útil, para recibir con los brazos abiertos mi nueva vida.

Claro que todo esto suena como una fantasía en la que con una varita mágica y unos giros del destino todo cambia, pero no es así, se requieren ganas de cambiar las cosas o hacer mejoras en tu vida, se necesita voluntad y compromiso para trabajar lo que hace falta, fortaleza para enfrentar tus verdades, paciencia para desaprender lo aprendido y mucho amor y aceptación para seguir adelante. La buena noticia es que todas estas cosas las llevamos dentro, sólo hace falta aprender en qué parte del cuarto de herramientas buscar y tener la paciencia para aprender a utilizarlas.

Después de esta experiencia personal, decidí que una de mis metas (en función a mis características de personalidad, talentos y pasiones) sería la de convertirme en coach de vida, para poder ayudar a pasar por este maravilloso proceso a personas que están viviendo situaciones de cambio en sus vidas o que quieren simplemente realizarse, mejorar y ser felices. Pude entonces volver a experimentar durante mi certificación, de primera mano y de manera vivencial cómo una simple conversación bien estructurada o una pregunta bien hecha pueden abrir una lata de colores y sorpresas en una persona, cómo a través de la creatividad, la confianza en el potencial humano y la maravilla de dejar a un lado prejuicios, un ser puede llegar a brillar de una forma que nunca antes hubiera imaginado.

¿Cuál es el papel del coah en todo esto? tener la capacidad de hacer brillar, ser un lienzo en blanco, tener la comunicación adecuada para despertar las respuestas correctas y que el cliente se abra camino en el mar de posibilidades que es la vida.

Ese es el coaching, así lo viví yo, a través de este viaje que me trajo hasta aquí, en este momento en el que estoy aquí junto a ti, queriendo que juntos descubramos todo tu potencial, para que puedas brillar como solo tu sabes y puedes, para que te animes a dar el salto que cambiará tu vida, que atravieses el túnel que te llevará a darte cuenta de que siempre has tenido el potencial de mejorar tu vida y cumplir tus metas.

¿Necesitas saber más?, en la siguiente ocasión hablaremos de lo que NO es el coaching y en qué aspectos de tu vida te puede ayudar, para que puedas tener una idea clara de si esta herramienta es para ti.

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© 2019 by Elisa Valenzuela Life coach

Fotos: Dulce Valenzuela