• Elisa Valenzuela

La importancia de vivir en tu verdad

Actualizado: 25 ene 2021

Conozco tanta gente que no vive de hacer brillar su luz, me entristece saber que es así, porque todos merecemos encontrar nuestro llamado y realizarnos a través de él, mientras contribuimos de forma natural a enriquecer el mundo, porque no importa cual sea tu don, cuando lo dejas brillar su luz se expande por todas partes.


Yo fui una de esas personas alguna vez, por muchos años. Cuando recuerdo la mujer que era, siento una ola de tristeza invadir mi corazón, pero me alegra el saber que pude salir de ese letargo de vivir la vida como si fuera una batalla por la supervivencia , en lugar de una experiencia llena de la aventura que conlleva el atreverse a ser uno mismo.


Vivimos en un mundo donde millones de voces te dicen qué hacer y cómo hacerlo, pasos y fórmulas para ganar millones o para ser feliz. La cosa es que no todo el mundo encaja en los mismos moldes y al final lo más importante es que te permitas descubrir que no necesitas ninguna receta ni fórmula secreta, sólo necesitas ser tú mismo y seguir la voz de tu intuición.


El mundo nos necesita y lo que requiere de ti y de mí es vivir en nuestra verdad.

¿Tu permites que tu luz brille y se expanda?, ¿tienes claros cuáles son tus dones?, ¿reconoces tus talentos y los aplicas en tu vida para ti mismo y para los demás?, ¿te sientes satisfecho con lo que haces?


Todos tenemos uno o generalmente muchos dones, ya venimos equipados con ellos y se nos dan de forma natural. Encontrarlos no es en realidad gran ciencia, porque son cosas que han estado siempre presentes en tu vida, sólo hace falta detenerse a mirar con cuidado…





Ahora más que nunca el mundo necesita personas que vivan en su verdad. A cada uno de nosotros nos ha sido dada una forma de brillar, unos talentos especiales y una forma de vivir única en la que sólo tú puedes aportar a tu manera un granito de arena. Somos un rompecabezas masivo, donde cada pieza es igual de importante y su existencia es valiosa y sumamente útil.


Cuando te alejas de quien eres en realidad y dejas de compartir tus dones con el mundo, tu foco se apaga, no hay forma de encontrarte y tu pieza del rompecabezas deja de encajar, entonces no sólo pierdes tú, pierde el rompecabezas completo, que siempre estará faltante de un pedazo.


Quiero iniciar la conversación sobre la importancia de estar en la frecuencia vibratoria que te corresponde en la sinfonía de tu vida y en el concierto del mundo entero.


Un cuento que no es cuento:


Dice la leyenda que todos venimos de una misma fuente. Imagina que es literal una fuente de poder, una enorme y masiva fuente que contiene toda la energía y todas la existencias de todos los seres y los múltiples universos.


Esa fuente de poder que irradia la energía universal y el amor infinito, está dividida en miles de millones de ramificaciones, que se extienden a través del cosmos y van formando galaxias, constelaciones, sistemas planetarios, soles, planetas y satélites, habitados por ecosistemas con seres grandes y pequeños, que a su vez están habitados de pequeñas bacterias, hongos, células moléculas, átomos que a su vez forman un universo entero que se vuelva a subdividir y así hasta la eternidad….


Imagina que cada ser que se ramifica de la fuente, es un pequeño foco que juega un papel específico en la configuración total de esa gran fuente y que cada foco está conectado con el resto de focos que conforman todo el universo, en un sistema sistema en serie, en el que si un foco deja de encender, toda la rama a la pertenece deja de cumplir su función.


Cada uno de los focos es igual de importante, pero a la vez diferente, no existe uno que se le parezca, de ahí la importancia de que cada uno brille adecuadamente.

Esos focos somos cada uno de nosotros, alumbrando con su luz propia, aportando a su manera cada quien desde su particular existencia, sumando fuerzas para iluminar todo lo que existe y que a su vez forma parte de nosotros.


Cada quien, además de alumbrar, necesita la luz y el alimento de los demás focos, cuando tú dejas brillar tu luz, permites que otros te encuentren y se alimenten de tu energía y así todos nos retro alimentamos y configuramos este enorme rompecabezas que es el universo.



Cuando tu luz se apaga o decides que deje de alumbrar, quienes están destinados a encontrarte se perderán en la obscuridad y no podrán alimentarse de tu talento, lo cual a su vez hará que su luz brille con menos intensidad y se hace una cadenita de obscuridad , el rompe cabezas deja de tener sentido.


Así de importante eres tú y así de importantes somos todos. Aportando lo que le corresponde, desde su lugar , con su propio tono e intensidad… Permite que otros te encuentren, no prives al universo de lo que tienes para darle.



Tu luz es el conjunto de dones que traes de la fuente, en realidad no son tuyos, son prestados y se te han dado para cumplir tu papel en este mundo.


¿Hay dones más importantes que otros?


No… Cada don es igual de importante


En esta sociedad y algunos patrones de nuestra crianza nos han hecho creer que hay un número limitado de dones y que además, hay algunos que son más importantes o más buenos que otros. Esta es una gran mentira. Primero que nada debes saber que existen tantos dones o más como personas en este y todos los mundos, así como cada quien es distinto , igual la manera en la que hacen brillar su luz.


Ninguno es más o menos importante, no te dejes engañar, cada quien trae de nacimiento un diseño perfecto que encaja sin errores y con total armonía en el lugar en donde le toca florecer, todos aportamos desde nuestra propia personalidad y gustos algo sumamente valioso e igual de importante, aunque te haya hecho creer lo contrario.


Ahí es donde comienza la confusión, nos adoctrinan para que creamos que todos tenemos que apoyar a los demás de la misma forma, que existen ciertas características personales o cualidades que son mas necesitadas y entonces, si no las tenemos nosotros, buscamos a toda costa encajar en ese molde, ser ese tipo de personas y volteamos la espalda a lo que verdaderamente nos hace brillar e ilumina la vida de los demás, nuestro foco se va fundiendo, poco a poco…


No todos nacimos para escuchar y guardar secretos, hay quienes no tienen en su naturaleza acompañar y abrazar al otro, tal vez su don sea hacer reír o cocinar y reconfortar con su comida a quienes están tristes. Hay quienes hacen unos dibujos espectaculares y cuando la gente los ve se inspira, hay quienes sanan el cuerpo, talvez otros saben sanar el alma, muchos más se encargan de transmitir conocimientos o descubrir nuevas tecnologías, otros más tejen frazadas que nos calientan por las noches o preparan bebidas que reviven el alma….


No importa lo que sea , ni como se manifieste, cuando descubres tu don y lo haces brillar , estás aportando tu parte de igual manera que el resto e iluminando al mundo entero.


Pero imagina que tal vez tu don es hacer manualidades y enseñar a otros a usar sus manos para crear obras hermosas que adornen sus casas y sus lugares de trabajo , esa es tu manera de mostrarte al mundo, de entregar tu luz y estás diseñado para hacerlo, las creaciones que haces están destinadas a llegar a un lugar en el que quien la vea y goce de tener en su espacio será tocado de una forma especial, que le cambiará la vida…


Ya sé que hacer manualidades no suena como un don maravilloso, pero déjame contarte una historia, para que te convenzas de que sí lo es:


Martha tiene cáncer, le han dicho que está en fase 3, pero que si se anima a llevar a cabo el tratamiento , tiene probabilidades de sanarse. Sin embargo, está muy desanimada , los doctores le han dicho que su estado de ánimo es muy importante en su mejoría, pero ella se siente muy mal y no tiene muchas esperanzas, antes de que supiera que tenía cáncer estaba saliendo de una depresión y con la noticia todo se agravó.


Decidió junto con su familia que ir a terapia le ayudaría a sobrellevar mejor el tratamiento y tener más ánimos, cualquiera podría pensar que los verdaderos dones y talentos de esta historia son los médicos y el psicólogo que está a punto de ir a ver, pero eso no fue lo que le cambió la vida a Martha.


Estando en la sala de espera de su psicólogo, en un librero encontró recorriendo con la mirada, un jarrón hermoso y colorido que le llamó mucho la atención, al platicar con la asistente, esta le comentó que ese jarrón lo había pintado en agradecimiento un joven cliente del psicólogo que ahora se dedicaba a dar clases de pintura y moldeado de cerámica.


Durante la sesión, Martha no pudo evitar mencionar tan bonito jarrón y una cosa llevó a la otra, su psicólogo le recomendó que hiciera cosas que le ayudaran a distraerse, así que se animó a buscar los datos del joven autor del jarrón y se inscribió a su clase. </